Mis vecinos tienen unas vides preciosas, que se emparran en su terraza alrededor de unos hierros, con lo cual en verano les da una sombra muy agradable y como todo lo agradable, tienen que tener el lado opuesto, ese son las abejas que están encantadas con esos frutos dulces y aromáticos y campan a sus anchas.
Esas vides les dan uva blanca moscatel y uva negra. Cada año me regalan unos racimos y este año pensé en hacer una alegoría al otoño aprovechando las uvas.
Hice un primer pastel, distinto a este, que quedó impresentable y se fue directamente a la basura, pero como seguía teniendo mucha uva pensé en esta tarta, a la que bauticé como TARTA OTOÑAL CON UVAS