CHOCOLATE CALIENTE A LA MEXICANA

lunes, 31 de marzo de 2014




El otro día vi en la televisión un programa muy interesante sobre la vainilla, su historia, producción, su proceso desde que nace en la planta hasta su secado. Su descubrimiento en México y como a partir de la conquista de Hernán Cortés, se introdujo en España y de aquí a todo el mundo.
Lo mas curioso es que la planta es una variedad de orquídea, cuya flor  mide unos 15 cm, de color blanca, verdosa o amarillo pálido.
Pero lo que mas me gustó fue su maridaje con el cacao. Y como usaban los productos y las especies como moneda de cambio.
El cacao es el grano secado, tostado y sin la manteca que lo recubre. Esta semilla se encuentra en el fruto o "almendra" del árbol denominado "Theobroma cacao".
Su consumo procede de la época de los Olmecas, hace 3000 años , que lo usaban como bebida y posteriormente los mayas y los aztecas también usaban el fruto como moneda de cambio.
Como no conocían el azúcar, era una bebida muy amarga a la que le añadían especies. Decían que otorgaba poderes afrodisíacos y era bebida de dioses, reyes y prohombres. Ya que la caña de azúcar se implantó en América en el segundo viaje de Cristobal Colon en 1496.
Los españoles descubrieron el cacao sobre el año 1500 cuando arribaron a la península de Yucatán.
Fue con los españoles y el uso de la caña de azúcar cuando la bebida perdió su amargor y se hizo mas agradable al paladar.




Hoy os presento el chocolate caliente a la mexicana. Después de ver el programa, me entraron unas ganas irrefrenables de prepararme una taza de esa aromática y estimulante bebida, que nada tiene que ver con el clásico chocolate a la taza que tan acostumbrados estamos aquí.
-Se puede hacer con agua, con leche o con los dos líquidos mezclados.
-He usado chocolate de cobertura con un 60% de cacao, para hacerlo con mas sabor, he puesto cacao puro en polvo. Cuanto mas cacao en polvo, mas fuerte será.
- Lleva muy poco azúcar, ya que ha de ser una bebida poco dulce. Lo justo para que pierda el amargor del cacao.
- Puede llevar especies. Básicas; la canela y la vainilla. Si se quiere dar un toque picante, un pellizco de pimienta molida y si se quiere realzar el sabor del cacao, espolvorear un pellizco de sal.
- Puede espesarse con harina de maíz, pero hoy no se la he puesto, ya que quería ceñirme lo mas posible a la manera antigua de realizarla.
- Para remover la mezcla en el fuego usé unas varillas manuales. En México, usan un cilindro de madera torneada de una sola pieza que se llama "molinillo". El mango del utensilio se sostiene entre las palmas de la mano haciéndolo girar frotando una palma contra la otra. Esta rotación constante es la que produce la espuma.
Yo al usar las varillas o no frote lo suficiente, o no sirve igual, porque espuma si que la conseguí, pero al echar el chocolate en la taza, ésta desapareció.......
Lo inventaron los españoles que vivían en Mesoamérica por  el año 1700, pero hay referencias de utensilios parecidos, que ya se usaban allí antes de que llegaran los españoles. Al menos esto es lo que he leído en la Wikipedia.



Como veis por las fotos, he tenido la gran suerte de conseguir granos de cacao y un fruto, que me los ha cedido amablemente la tienda Kakau de Vic, que además me informó sobre todo el proceso del cacao, vamos, que salí de allí con los productos y una masterclass chocolatera..



Ingredientes para 1 Lt :
200 gr chocolate de cobertura
4 cucharadas de cacao puro en polvo (la cantidad se puede aumentar o disminuir según lo queráis de fuerte)
1 litro agua mineral natural
50 gr azúcar de caña (también depende de lo dulce que lo queráis, pero pensad que no ha de quedar dulce. Solo lo justo para que no amargue)
1 vaina de vainilla
1/2 cucharadita de café de canela
un pellizco de pimienta negra en polvo
un pellizquito de sal

Abrir a lo largo con un cuchillo bien afilado la vaina de vainilla y con la punta de éste, sacar las semillas y reservar.
Poner al fuego el agua con las vainas ya vacías a hervir.
En un cazo al baño María, colocar el chocolate de cobertura. Cuando esté bien deshecho, sacar del fuego y añadirle el azúcar, las especies y remover bien. Incorporar poco a poco un cucharón de agua hirviendo sin parar de remover e ir añadiendo el resto del agua poco a poco cucharón a cucharon, removiendo con un batidor manual ( desechar las vainas de vainilla).
Volver al fuego y cocer un rato removiendo constantemente para que espumee.
Ya lo tenemos a punto para tomar.






ESTOFADO MONTAÑES

jueves, 27 de marzo de 2014



Con una de mis hermanas decidimos reunirnos un día para cocinar juntas. A veces lo hacemos, reuniéndonos las cuatro hermanas, con lo que nos lo pasamos de maravilla, pero esta vez solo nos pudimos reunir dos. El día siempre empieza con un buen desayuno con chocolate con nata, melindros, ensaimadas etc. acompañado con un té. Ah! Y la mesa de punta en blanco con el mejor mantel y la mejor vajilla.... estas chorradas que tanto nos hacen disfrutar, creo que las hemos heredado de nuestra madre, ya que todas le damos mucha importancia a estos detalles. Lo que mas nos cuesta es levantarnos de la mesa para empezar con las cocinillas....
Ella tiene una cocina  económica, con lo que ya teníamos hablado cocinar algo en ella.


Este guiso también se puede hacer en cualquier cocina, lo único a tener en cuenta, como todos los guisos, es una cocción suave, a fuego lento, yo la llamo, cocción de "chup- chup".
Este es un guiso de los de antes, cuando no se tenía prisa y para degustarlo en toda su magnitud lo mejor es dejarlo reposar un día. El guiso se aposenta y el sabor es mucho mejor.


Ingredientes para 8 personas:

250 gr de carne de ternera picada 
250 gr de carne de cerdo picada
1/2 pollo cortado a octavos
2 costillas de cerdo a trozos
2 dientes de ajo
pan rallado
1 huevo
perejil
harina
1 cebolla
100 gr cebollitas de platillo
3 zanahorias peladas y a trozos
3 patatas medianas peladas y a trozos
500 gr de guisantes. Si son frescos mejor
si se tienen champiñones también se pueden poner
un puñado de aceitunas
1 cucharada de manteca de cerdo
1 cucharada de aceite de oliva
caldo de pollo o de carne (el que tengamos)
1 vasito de Garnacha o en su defecto cogñac o jerez.  A mi me gusta mucho la Garnacha por el sabor dulzón que le da al guiso. Quizás venga de mis raíces ampurdanesas pero me gusta mucho cocinar con ella.


Preparar las albóndigas con las dos carnes picadas, un ajo y el perejil trinchados, el huevo, sal, pimienta negra molida y el pan rallado necesario para que tengan consistencia. Rebozarlas ligeramente con harina.
En una cazuela con aceite y manteca de cerdo, echar 1 diente de ajo, dorar las carnes previamente salpimentadas, sacar y reservar. El diente de ajo cuando esté muy dorado, desecharlo. Dorar asimismo las albóndigas.
En la misma grasa rehogar la cebolla cortada a cuadraditos pequeños, cuando esté transparente y dorada, añadir las verduras, las carnes, las aceitunas, la Garnacha y el caldo necesario para que casi cubra el guiso. Dejar arrancar el hervor, tapar y dejar que cueza suavemente hasta que todo este cocido y haya reducido y espesado la salsa. Necesita como mínimo dos horas a fuego muy, muy suave.
Como he dicho antes, mejor dejarlo reposar hasta el día siguiente para degustarlo. 




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Esta focaccia la probé, cuando Sandra y Xavi de "Els fogons de la Bordeta" la llevaron el día que nos reunimos en la Cookiteka, en las Meriendas organizadas por Margot. Tuvo un éxito espectacular, bofetadas hubo para los últimos trozos y es que no era para menos, es increíblemente deliciosa y con una esponjosidad  y sabor brutales. Y lo digo de verdad.
Para rematarlo, Gemma adornó los trozos con jamón, rúcula y un chorrito de aceite de oliva Virgen Extra por encima. Muerte total !!!!!!
Les escribí un mail para pedirles la receta, pues en su blog no la encontré y ellos amablemente me la pasaron, ya que aún no la han publicado. Casi me sabe mal hacerlo antes que ellos, pero es que no me puedo resistir y  ellos son tan majos que no les importa que la publique. Gracias chicos. Va por vosotros !!!!!


Ingredientes:
385 gr harina
4,5 gr levadura seca de panadería o 12 gr de fresca
6 gr sal
3 cucharadas soperas de aceite de Oliva Virgen Extra
2 cucharadas soperas de miel
240 ml agua

Para poner encima:
1 cebolla cortada a lunas finas
un puñado de hojitas de romero frescas
aceitunas negras
sal Maldon
Aceite de Oliva Virgen extra


Se puede hacer a mano trabajándolo en un bol, o en la panificadora.
Deshacer la levadura si es fresca en 2 cucharadas de agua tibia (de la que tenemos medida). 
Mezclar secos: harina, sal y levadura, si es seca. Echarlos en la máquina o en el bol. Añadir la miel, el aceite la levadura fresca deshecha en agua y el resto del agua
Si es a mano,  trabajar hasta conseguir una masa elástica y fina. Cubrir con un paño húmedo y reposar en un sitio caliente y libre de corrientes de aire una hora o hasta que doble el volumen.
Si es con la panificadora, echar los ingredientes en el mismo orden, programar "Amasado" y dejar el programa completo; amasado y levado.
Cuando ya haya pasado el tiempo y haya doblado el volumen, echar la masa sobre una superficie aceitada y trabajarla para sacar el aire. 
Formar un rectángulo con las manos o ayudándonos con un rodillo y colocarla sobre un papel sulfurizdo que previamente lo tendremos colocado sobre la rejilla del horno. Aceitar el sobre y hacer agujeros apretando los dedos en la masa. Tapar con papel de horno y dejar reposar una hora.
Mientras encender el horno a máxima potencia.
Cuando ya haya doblado otra vez su volumen, esparcir por encima la cebolla, las aceitunas y el romero. Echar un chorrito de aceite de oliva y espolvorear con sal.
Pasarlo al horno, bajar la temperatura a 200º y cocer por espacio de 20 minutos, dependiendo de la potencia de horno. Para saber que ya está en su punto, golpeando la base con los nudillos ha de sonar hueco.
Sacarla del horno y dejar enfriar sin el papel sobre una rejilla.








ENSALADA DE COL Y PALMITOS

jueves, 20 de marzo de 2014



Ya va siendo hora de que haga una entrada de ensalada, hacia mucho que brillaban por su ausencia y con la primavera a la vuelta de la esquina ya apetecen.
Ésta ensalada de col y palmitos, aunque sea con col, no penséis que es la clásica Coleslaw, pues no tiene nada que ver.



Ingredientes para 4 personas:

1/4 col lombarda a tiritas muy finas
1/4 col blanca para ensalada a tiritas muy finas
2 manzanas rojas con piel y sin corazón cortadas a trocitos
1 bote de palmitos cortados a rodajas
1 buen puñado de pasas de Corinto remojadas con agua caliente, 30 minutos para que se hidraten y escurridas
1 taza de nueces a trocitos
4 pepinillos en vinagre cortados a rodajitas
dos puñados de rúcula

Todo bien mezclado y aliñado con esta salsa:
Aceite de oliva Virgen Extra, sal, pimienta negra, mostaza a la Antigua (en grano).
Bien batido y añadirle un yogur sin azúcar y una cucharada de agua de rosas.



ORANGE CHIFFON CAKE

lunes, 17 de marzo de 2014



Este delicioso y etéreo pastel se diferencia del "Angel Food Cake" en que éste lleva huevos enteros y el Angel Food, solo lleva claras.
Además, lleva líquidos y levadura química. Sin embargo se hace en el mismo molde y se procede de la misma manera.
El resultado es un pastel suave, aireado y esponjoso, con un aroma a naranja muy pronunciado, que lo hace delicioso.
Éste pastel lo hice y publiqué al principio del blog, en el año 2009, no tenía el molde y el pastel subió tanto que se me desmoronó por los lados. Tuve que cortarlo y cubrirlo con un Ycing, pero para este tipo de pasteles, lo corriente es no cubrirlos con nada. Simplemente se pueden espolvorear con azúcar glas. Quería eliminarlo y poner éste de hoy pero he pensado que no, que ya estaba puesto y era lo que hacía en ese momento, cuando aún no había ni oído hablar de este tipo de pasteles y de muchos otros mas.




Para un molde de Angel Food Cake de 25 cm de diámetro y 10 cm de alto:

6 huevos + 1 clara. Importante que estén a temperatura ambiente, por lo cual sacarlos 30 minutos antes del frigorífico.
350 gr harina
300 gr de azúcar glas. Separar de ésta cantidad, 50 gr para las claras
1 cucharadita de café de levadura química
1/2 cucharadita de café de sal
1/2 cucharadita de café de cremor tártaro
2 cucharadas soperas de ralladura de naranja, bien lavadas y frotadas, si no son ecológicas
110 ml aceite de girasol
160 ml zumo de naranja colado
1 cucharadita de café de pasta de vainilla o extracto

Precalentar el horno a 180º
Muy, muy importante: No engrasar el molde ya que lo que necesitamos es que el bizcocho quede agarrado a él y cuando lo volteamos para enfriar no caiga. Se ha de enfriar dentro del molde y boca abajo. Por eso lleva patas y el cono central es largo como las patas.


Separar las yemas de las claras y montar éstas con la sal, asegurándonos de que tanto el bol como las varillas estén perfectamente limpios y secos. Cuando empiecen a espumar, añadir el cremor tártaro y seguir montando hasta la consistencia de picos suaves. En ese momento incorporar los 50 gr de azúcar cucharada a cucharada, rebañando las paredes del bol con una espátula de silicona, para que las claras absorban todo el azúcar. Montar hasta la consistencia de picos duros, con un color blanco y brillante.


Ahora, toda la operación que sigue la hago a mano, sin máquina y así os lo explico, pues me va mejor. Cernir la harina, azúcar y levadura en un bol grande. Hacer un agujero en medio y echar las yemas batidas, el aceite, la ralladura y el zumo de naranja y la vainilla. Con las varillas manuales, mezclar todo el contenido hasta que quede con la consistencia de una crema.
Incorporar las claras en tres veces. La primera, mezclarla con el mismo batidor, pero con movimientos envolventes. Las otras dos adiciones, remover con una espátula de abajo a arriba, con mucho cuidado y movimientos envolventes para que pierda la mínima cantidad de aire posible. Mirar de llegar con la espátula hasta el fondo del bol, para que todo quede bien integrado. Toda esta operación, hacerla con los movimientos justos para que todo quede unido pero no mas.
Echar la masa en el molde. Alisar la superficie y ponerlo al horno sobre una rejilla en la parte central. Eso es importante para todos los moldes con tubo central, ya que el calor pasa por el y si debajo tuviese la bandeja en vez de la rejilla éste no podría pasar.
Cocer por espacio de 1 hora, según la potencia del horno. Probar pinchando con un palillo. Si sale seco ya está hecho.
Sacarlo del horno y darle la vuelta al molde inmediatamente. Dejarlo así de 1,30 a 2 horas. El tiempo que necesite para enfriarse.
Una vez frío para desmoldarlo, usar la espátula de la foto pasándola alrededor del molde y de la parte del tubo. Como que la parte de la base va suelta, al darle la vuelta ya nos bajará. Solo falta pasar la espátula por la base para que se suelte.
Colocarlo sobre una rejilla boca abajo hasta la hora de servirlo.







PAN HAGGERTY

jueves, 13 de marzo de 2014



Esta receta es de aquellas que reconfortan en invierno. Un acompañamiento ideal para platos de carnes y aves. 
Es típica del Noroeste de Inglaterra.
He seguido la receta original, pues me encanta tal cual, pero me he permitido, espolvorear las capas con un pellizco de hierbas de Provenza y he sustituido la mantequilla por aceite de oliva Virgen Extra, que para algo somos un país mediterráneo.


Ingredientes para 4 personas:

2 cebollas cortadas a lunas
200 gr patatas bien lavadas con un cepillo y hervidas 10 minutos con piel
100 gr queso Cheddar rallado con un rallador grueso
sal, pimienta negra, hierbas de Provenza
Aceite de oliva Virgen Extra


Rehogar las cebollas con aceite hasta que estén transparentes. Colar para que suelten todo el aceite.
Cortar las patatas sin quitar la piel a rodajas lo mas delgaditas posibles.
Encender el horno a 200º
En una sartén que pueda ir al horno, poner una capa de cebolla, encima una de patatas. Salpimentar y espolvorear con las hierbas. Cubrir con una capa de queso. Repetir esta operación dos veces mas, terminando por el queso.
Pasar la sartén al horno hasta que las patatas estén cocidas y el queso quede bien dorado. 
En mi horno que es poco potente, lo tuve 45 minutos. Si se os dora demasiado y no terminan de cocerse, cubrid con papel de aluminio.





Fuente: "El vegetariano ocasional" Simon Rimmer




La tapioca me recuerda mi niñez, cuando mi madre nos hacía preparar grandes tazones de sopa donde veía bolitas transparentes. Quizás a muchos de vosotros también acudan estos recuerdos al oír el nombre.
La tapioca es almidón de mandioca o yuca, en forma granulada. Es un espesante natural, ya que al contacto con el líquido las bolitas van hinchándose y soltando almidón con lo que espesa mucho o poco según la cantidad que pongamos.
Hoy os lo presento como postre, acompañado de leche de coco, leche de almendra y vainilla, lo que le da un sabor muy agradable y exótico.


Ingredientes para 8 vasitos:

500 ml. leche de almendras
5 cucharadas soperas rasas de tapioca en grano
150 ml. sirope de agave, o en su defecto miel o azúcar, pero la cantidad puede variar y es mejor ir echando y probando hasta que esté de vuestro gusto.
1 cucharadita de café de extracto o pasta de vainilla
250 ml. leche de coco
1 cucharadita de postre rasa, de Maicena mezclada con 1y1/2 cucharada de postre de leche de almendra.
Pistachos naturales, no salados, para decorar


Colocar un cazo al fuego con la leche de almendras, cuando arranque el hervor, echar la tapioca en forma de lluvia. Mezclar sin cesar y a los 5 minutos añadir la leche de coco, el agave, la vainilla y la Maicena ya disuelta y sin grumos. Seguir removiendo sin cesar otros 5 minutos mas y sacar del fuego.
Rellenar los vasitos y cuando se hayan enfriado, guardar en el frigorífico.
Servir con los pistachos troceados por encima.
Es mejor consumirlo después de tenerlo dos o tres horas en el frigorífico, tendrá una consistencia de crema espesa. Si se deja hasta el día siguiente, se va espesando y tendrá una textura mucho mas consistente.





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Fuente: The Kitchn 


GALLETAS SNIKERDOODLES

lunes, 3 de marzo de 2014



Este José.... me hace ir de cabeza!!! primero hizo las galletas que hoy os traigo, luego las magdalenas y al final un pan, todo con la misma base. Ya eran demasiadas cosas de lo mismo para no hacer caso. 
Rosendo también las realizó y para acabarme de convencer, en el blog de Stephanie Jaworski de Joy of Baking asimismo las encontré. Mucho peso para estas galletas y desde luego no me han decepcionado en absoluto. Ojala las hubiese hecho antes. 
En una caja metálica se os conservaran días y días. Van rebozadas con azúcar y canela, lo que les da un sabor delicioso y su textura es como hojaldrada. Tengo la caja bien lejos, porque son un peligro, peligro.




Ingredientes:

300 gr harina común
125 gr mantequilla a temperatura ambiente
125 gr azúcar
1 huevo
un pellizco de sal
1 cucharadita de café de levadura química
Para rebozar:
3 cucharadas azúcar
1 cucharada canela molida

En la máquina, trabajar mantequilla hasta que quede como una crema, añadir el azúcar y seguir trabajando. Incorporar el huevo y la sal. Subir la velocidad y mezclar hasta conseguir una crema homogénea. Bajar la velocidad e incorporar la harina removiendo hasta conseguir una masa uniforme.
Tapar con film y dejar reposar 30 minutos en la nevera.
Tapar una bandeja de horno con papel de horno.
Encender el horno a 170º
Pasado los 30 minutos, sacar la masa de la nevera. Hacer bolitas de 2,5 a 3 cm de diámetro, vigilando que todas queden del mismo tamaño. Aplastarlas con la palma de la mano, si las dejamos muy finas quedan mas crujientes y si las dejamos mas gorditas, quedan mas hojaldradas.
Una vez les hayamos dado forma, rebozarlas con la mezcla de azúcar y canela, e ir colocándolas en la bandeja un poco separadas, ya que crecerán algo al cocerse.
Hornear de 15 a 20 minutos hasta que estén doraditas.
Sacar y dejar enfriar en la rejilla y una vez enfriadas, guardarlas en una caja metálica.








Sobre mí


Hola,

Me gusta la cocina. La he vivido desde que era pequeña, ya que en casa, mi madre y mi abuela materna cocinaban y dirigían de maravilla, haciéndonos participar y ayudar a mis hermanas y a mí.

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